A vuelos de paloma
silvos de canario
ANTE zancas de flamenco
saltos de canguro
BAJO acecho de lechuza
conejo asustado
CABE oveja paciendo
gallo escarbando
CON almeja desprevenida
cefalópodo
CONTRA uñas de tigresa
piel de oso
DE hablares de cotorra
cabeza de avestruz
DESDE sed de vampiro
cuello de mujer
EN vuelo de colibrí
HACIA la casa de la abejita
HASTA alturas de jirafa
trepadas de mono
PARA ágil gacela
ojos de lince
POR guarida de mangosta
escurridiza serpiente
SEGÚN gracia del cisne
plumaje de pavo real
SIN coraza de armadillo
cena de raposa
SO garras de gata
ratoncillo sentenciado
SOBRE yegua salvaje
furia de toro bravo
TRAS saltos de ardilla
andares de perezoso
servido por volandoraso
1 comentario
compártelo
QUERIDA Merche:
No dejo de pensarte.
Sólo con imaginar cada uno de tus gestos grabados fotograma a fotograma en mi memoria, el sonido de tu voz y de tus silencios, el aroma de tus presencias y tus ausencias, el calor de tu cuerpo entre mis brazos y de mis manos sobre tu piel, mis dedos abriendo con arte de campesino surcos entre tus cabellos, me inunda el anhelo de tenerte siempre, y aunque es algo imposible, el deseo irracional se expande por hectáreas como señal de radar para encontrar un rastro de vos y ordenarme salir a cualquier lado a interceptarte y claro, no me resisto.
Te marchaste hace una eternidad, y aún no me he acostumbrado a no tenerte. Te marchaste bien temprano, apenas acababa de salir el sol, y recuerdo como de un sueño que, mientras nos amábamos, me anunciaste con tristeza que no volverías hasta la noche. Y te echo tanto de menos. Todo lo que he hecho durante el día no ha sido más que pensarte. Mis pies son pensamiento, mis brazos pensamiento, mi espalda pensamiento, mi pecho… no, mi pecho no. Mi pecho es un suspiro profundo y sin fin.
A veces me sorprendo escondiendo algo para poder llamarte y preguntarte si lo has visto. A punto estuve de dejar salir al perro para que siguiera tu rastro hasta el centro y a los dos minutos yo, exhausto tras él, aparecer correa en mano y cara de enojado maldiciendo al animal, sólo por mirar tus ojos y que tus ojos me miren.
No sé si te he dicho alguna vez que no puedo estar sin ti. Debo decirlo, y bien alto. Debo escribirlo en todas las paredes blancas, en todas las señales de tráfico. Anunciarlo por la prensa, televisión y radio, para si donde quiera que estés en este momento recibes el mensaje, sepas que te espero impacientemente y que desde que te fuiste, esta mañana a las ocho, casi ni como, y ya dan más de las doce. No concilio el sueño, no me puedo estar quieto, no vivo.
Lo sé, dijiste que volverías. Confío en ti, ya lo sabes. Te esperaré. Esperaré porque no imagino que el mundo se mueva sin ti. No concibo que salga el sol por el este cada día que no sea para otra cosa que alumbrarte, que la luna no asome sino para contemplarte, que las estrellas no iluminen sólo por competirte. Vendrás. Sé que vendrás de nuevo a tu casa, a nuestra casa. A tu cama, a nuestra cama, la que desde que te fuiste no he vuelto a hacer y aún conserva la forma de tu cuerpo en el colchón, tu olor, tu temperatura, y hasta las miguitas de nuestro último desayuno.
Sólo espero que cuando regreses, colmada de mil aventuras, repleta de sensaciones y experiencias, con todo un repertorio de proezas que contarme, al menos, hayas traído la cena, porque desde que te fuiste no hice otra cosa que escribir sobre ti.
Desde que no estás, no he dejado de amarte ni un momento.
Te quiero con locura.
Te espero siempre.
Ángel Paz
servido por volandoraso
4 comentarios
compártelo
ADIÓS
Mujer que perturbas
la paz de mi espíritu
como aquellas cosas
que no logro entender:
vete de mi vida
sin hacer mucho ruido;
sin despertarme el alma
con tu amarga marcha.
Vendrá la tristeza
y llenará tu espacio.
Encontraré a mi lado
tu lugar vacío.
Lloraré la falta
de tu cuerpo deseado,
hasta que un nuevo amanecer
te borre.
servido por volandoraso
1 comentario
compártelo